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El multiplicador de la herencia (1963 – 2012)

Cuando recibió las riendas de la Universidad, tras la muerte de su padre y antecesor, el Externado era una escuela de Derecho, prestigiosa pero modesta. En los siguientes 50 años se dedicó, en cuerpo y alma, a multiplicar el legado, sin perder de vista el norte señalado por los fundadores.

Fernando Hinestrosa había crecido en el Externado al que siempre confundió con su hogar. Muy joven obtuvo su título de abogado y de inmediato comenzó su carrera docente de casi seis décadas.

Llevó a término el proyecto de levantar una sede en los cerros orientales de Bogotá, donde padre e hijo habían adquirido el primer lote hacia 1960, y lideró la construcción paulatina de lo que hoy es un grandioso campus con todos los servicios y recursos que puede necesitar un universitario del siglo XXI.

Y allí les dio vida de manera progresiva a programas, primero de pregrado hasta completar 17 y luego de posgrado – hoy son 207 – siempre respondiendo a las necesidades cambiantes de la sociedad colombiana, en permanente evolución.

Participó en el diseño del modelo de evaluación de la calidad de la educación superior en Colombia con base en un proceso voluntario de autoevaluación y comprometió al Externado a mirarse a sí mismo y a mejorar continuamente con miras a obtener los más altos certificados de calidad.

En fin, Fernando Hinestrosa construyó una Universidad para el siglo XXI, en todo el sentido de la expresión, con base en esfuerzo, austeridad, transparencia e inteligencia. Utilizó su prestigio personal y académico para conectar al Externado con las mejores universidades del mundo. Pero, sobre todo fue un maestro que supo enseñar con su ejemplo, compenetrarse con sus alumnos y establecer con ellos relaciones de afecto, respeto y exigencia.

Y tuvo tiempo para aplicar sus ideas liberales en reformas de toda índole desde los Ministerio de Educación y de Justicia, que ocupó durante el gobierno de Carlos Lleras. También fue magistrado, concejal y embajador.

Al final de sus días recibió las más altas distinciones, como el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de París II Pantheon Assas y la Legión de Honor de la República Francesa.