Tumaco, coca o cacao

Esta es la historia de un proyecto que ha contribuido a inclinar la balanza en favor del segundo elemento de esta ecuación, el cacao, frente al gran impacto del narcotráfico y la violencia asociada, que marcan la realidad del municipio nariñense de Tumaco.

La lección se resume en que en una sociedad tan compleja como esta es posible optar por la economía lícita sin fallecer en el intento, y dar pasos en favor de la construcción de la paz y la inclusión socio económica cosas que sus habitantes nunca han visto.

El programa de “Financiación de Proyectos Asociativos de cacao en Tumaco” implementado por IC Fundación, es uno de los casos de estudio incluidos en el Banco de Estudios de Caso Responsabilidad Social y Sostenibilidad que documenta la Maestría en Responsabilidad Social y Sostenibilidad de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales del Externado, con una metodología propia. El estudio fue elaborado (2016 y 2017) por las estudiantes Ana Milena Celys y Gina Liliana Martínez.

¿Qué tiene que ver un reconocido grupo empresarial, IC Construcciones, afincado en Bogotá, con el cultivo del cacao en la costa pacífica nariñense? Aparentemente nada. Sin embargo, todo. Porque por medio de la IC Fundación los propietarios de la constructora decidieron, hace 10 años, desarrollar su proyecto de Responsabilidad Social en un ámbito particularmente conflictivo, con una óptica de construcción de paz y de mejora de las condiciones de una de las más vulnerables poblaciones del país, en todo sentido. En 2016 Tumaco registró una tasa de homicidios de 132 por cada 100 mil habitantes, frente a la tasa nacional de 25,2 (FIP, 2017); allí se encuentra el 23% del área ocupada por cultivos de coca en el país (ONUDD, 2016).

Lo que quisieron estos empresarios fue mucho más que hacer una donación anual de mil millones de pesos destinada a créditos en condiciones favorables a empresas locales asociativas; buscan generar un impacto perdurable por medio del apoyo a proyectos productivos, favoreciendo las capacidades gerenciales, asociativas y de liderazgo de varias comunidades productoras de cacao. Además, afianzar empresas autosostenibles, teniendo en cuenta que el cacao colombiano compite en suavidad y aroma con los mejores del mundo y que los consumidores demandan un producto gourmet sostenible. En noviembre de 2015, la Alianza Exportadora de Tumaco (apoyada por IC Fundación) recibió el Premio Mundial de la Excelencia en el Salón de Chocolate de París, Francia, como distinción y reconocimiento al cacao fino y de aroma que exportan.

Se busca, también, empoderar a las asociaciones de productores para romper la barrera monopolística impuesta por dos industrias nacionales que compran en exclusiva el cacao y fijan los precios a niveles tan injustos, que el campesino no tiene más remedio que optar por la coca, sector que paga el doble del jornal ofrecido en cultivos lícitos, como señalan los campesinos de la región.

Según el Ministerio de Agricultura citado en la investigación, “de la producción total de cacao en Tumaco, el 90% es adquirido por 2 empresas que son los grandes transformadores y comercializadores (Compañía Nacional de Chocolates y Casa Luker)”.

En el esfuerzo por cambiar esta realidad y consolidar a las asociaciones locales como exportadoras, IC Fundación otorgó, entre los años 2010 y 2016 aproximadamente 9 créditos destinados a apoyar la compra de cacao y demás procesos necesarios para cumplir con las metas de exportación de Chocolates Tumaco (Chocotumaco) y Alianza Exportadora de Tumaco (empresas comunitarias beneficiadas). El valor de los desembolsos oscila entre $20 millones y $150 millones de pesos. Se han beneficiado cerca de 1.680 productores asociados y se han exportado 87,5 toneladas. Se ha favorecido a 6 organizaciones locales y a cerca de 1.800 familias productoras.

La realidad constatada por IC Fundación es que los campesinos de Tumaco, si se sienten apoyados, dejan los cultivos de coca, pues son conscientes de que este negocio solo deja violencia, y no permite una integración de la familia entera en el proyecto productivo.

Entre las metas por alcanzar, que son variadas, se destaca lograr la sostenibilidad financiera o, por lo menos, reducir el déficit de las organizaciones productivas que, hasta el momento, no alcanzan a cubrir ciertos costos que han tenido que ser subsidiados por IC Fundación, donde no hay presión para obtener un retorno con altos márgenes de rentabilidad. Su objetivo es, en últimas, ayudar a resolver una problemática social y reinvertir el capital del crédito y sus excedentes en fondos para nuevos créditos, dirigidos a organizaciones asociativas que normalmente son excluidas del sector financiero tradicional.

Concluyen las investigadoras que iniciativas como esta son interesantes, “en la medida en que el sector privado decide mirar hacia el campo, como fuente de crecimiento y desarrollo económico y social del país, apostándole a que la generación de ingresos provenientes del modelo asociativo, alimenten y eduquen familias que construyan tejido social, y que a su vez se alejen cada vez más del camino de lo ilegal”.

Entre los resultados concretos hasta 2016 logrados por Fundación IC, se destacan el mejoramiento de la calidad del cacao producido; la dinamización de la economía local-rural; fortalecimiento de las capacidades administrativas del equipo humano, que ha entendido el negocio y la importancia de concebir sus proyectos productivos como empresas rentables.

Todo ello conduce a afirmar que el programa de IC Fundación en su estructura puede llegar a ser replicable en otros territorios del país.