Egresados FIGRI se reunieron en el Externado, para celebrar su grado pos pandemia

Después de 2 años largos de pandemia Covid-19 y de haber recibido su título profesional en Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, alejados del campus; las promociones 2019-2, 2020-1 y 2020-2 de FIGRI se reunieron en su Casa de Estudios para celebrar este importante logro académico.

Entre risas, alegría, fraternidad y camaradería, los más de 100 graduados, compartieron sus experiencias de vida en medio del confinamiento y sobre todo, celebraron junto a sus compañeros de carrera su ¡graduación!

El decano de la Facultad, Gonzalo Ordoñez, les extendió un sentido mensaje a los profesionales, les dio de nuevo la bienvenida a su alma mater, y señaló que “a pesar de la pandemia, logramos crecer y volvernos a encontrar. Esta es su casa, y siempre serán bienvenidos”.

Diego Guaqueta y Rosario Torres, dos estudiantes destacados y a nombre de todos los nuevos profesionales, dedicaron las siguientes palabras a quienes estuvieron presentes durante su paso por el Externado:

Estimado decano, apreciados maestros y queridos colegas:

Estábamos a un paso de “entender el mundo para actuar en él”. Y de repente, el mundo cambió. Unos estaban cursando clases con normalidad, otros aventurándose ya en el mundo laboral y los restantes nos encontrábamos al otro lado del mar. Pero todos estábamos presenciando la irremediable incertidumbre del COVID-19.

Ya es bastante difícil transitar el camino hacia la adultez. Estructurar un plan a futuro que se ajuste a nuestros sueños y tenga en cuenta la cruda, pero real necesidad del dinero. Hacer ese transito con la única certeza de que no había certezas, no impulsó a improvisar.

Irónicamente, hoy estamos a unos días de que se elimine el uso del tapabocas en espacios cerrados ¡un aplauso por eso! Pero aún así, la incertidumbre no deja de ser una constante en nuestra vida. ¿La realidad? Nunca dejará de serlo. ¡Y qué bueno! Ese es el ingrediente secreto.

Es por eso que dicen que “la vida se vive hacia adelante, pero se cuenta hacia atrás”. En ese orden de ideas, nadie puede enseñarnos a vivir por adelantando. Entonces, esta aventura se convierte en la maravillosa suma de improvisaciones.

Como cuando llegamos por primera vez a esta Universidad. Cuando no existían los bloques H e I, en los que hoy estamos sentados. Cuando aún no conocíamos a quienes nos rodean, los que hoy son grandes amigos y colegas. Cuando no habíamos llorado esa tusa que creíamos insuperable, y hoy en día crecimos gracias a ese aprendizaje. Cuando no habíamos festejado ese partido, ayudado a ese amigo y luchado esa materia. Cuando aún no habíamos cantado ¡SE ACABÓ FIGRI, SE ACABÓ!, ah verdad. Cuando nada de esto había pasado y todos, de alguna manera u otra, improvisamos. No salió tan mal ¿no? Después de todo, aquí estamos sentados.

En medio de la alegría y la nostalgia. Inundados de recuerdos felices junto a las personas con quienes fuimos felices. ¡Qué fortuna! No solo por hoy, sino también por todos los días compartidos. Por esos maestros que hoy también son amigos. Por esos amigos que hoy son colegas. Por nuestra alma máter, que nos trató como humanos y no como números. Porque, aunque el mundo haya cambiado, “esto” (señalando al público) no ha cambiado.