De la emoción al pragmatismo: análisis de la primera vuelta y sus efectos para la segunda

FIGRI en contexto analiza en esta edición los resultados de la primera vuelta electoral, sus implicaciones y lecciones de cara a la próxima contienda electoral. Junto a Paola Montilla, revisamos temas como las maquinarias, el abstencionismo y, la necesidad que tienen los candidatos de construir puentes y consolidar alianzas políticas para ser efectivamente elegidos y gobernar.

El próximo presidente de Colombia será Iván Duque o Gustavo Petro, así fue decidido en la primera vuelta de elecciones presidenciales tras una intensa campaña en la que también participaron reconocidos personajes políticos como Germán Vargas, Humberto De la Calle y Sergio Fajardo.

Aunque ambos candidatos ganaron el derecho de continuar su candidatura en la segunda vuelta al recibir las dos votaciones más altas, no es un secreto para nadie que hay una parte importante del electorado que no se siente identificada con los programas y propuestas que representan ambos candidatos. Lo anterior, se observa en los más de cuatro millones de votos que quedaron repartidos entre los candidatos de “centro” y que hoy se disputan Duque y Petro.

Ante este panorama, hablamos con Paola Montilla docente investigadora del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales -CIPE de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales y experta en temas electorales, para analizar el panorama después de la primera vuelta y lo que podemos esperar en términos de esta segunda etapa de la contienda electoral y la gobernabilidad del presidente elegido.

¿Qué pasó con las maquinarias?

En época de elecciones hay algunas palabras y conceptos que se han convertido en temas recurrentes tanto para candidatos como para electores y analistas, la corrupción, la impunidad y las “maquinarias” son tan solo algunos ejemplos de esto. Por este motivo, nos preguntamos qué había sucedido con las maquinarias durante esta contienda, si quizás estas se habrían transformado o si  sencillamente no cuentan con el poder que se les suele asociar.

Sobre esto, la investigadora aclara varios puntos importantes. En primer lugar, explica que lo que se denomina como “maquinarias políticas” son de hecho redes que construye el partido o el candidato, para conectarse con los ciudadanos. En otras palabras, son engranajes que hacen posible que el representante –un alcalde, un gobernador o un senador-   conozca lo qué pasa en el territorio. En otros países como Chile, esta maquinaria permite que exista una conexión electoral. Las actividades de las maquinarias per se no son corruptas, en Colombia las asocian a la compra de votos, pero en otras latitudes no es así.

Ahora bien, frente a lo sucedido en las elecciones del 27 de mayo, la experta comenta que lo que se pudo evidenciar es que los partidos políticos hoy, no son cuerpos cohesionados y carecen de una especie de identidad grupal. Sumado a lo anterior, vimos cómo algunos “partidos tradicionales”, como el Partido Liberal o Cambio Radical, no acompañaron a sus líderes naturales ni se movilizaron de forma unida en pro de sus candidaturas, y que más bien lo que ocurrió fue una sumatoria de líderes aquí y allá a las campañas de estos candidatos.

Aunque esta situación fue quizás el principal motivo por el cual no vimos una activación efectiva de las maquinarias asociadas a estos partidos, no fue la regla para todos; en efecto, a diferencia de los otros, el Centro Democrático logró activar a su electorado marchando juntos con su candidato. Los resultados alcanzados hablan por sí mismos.

En segunda vuelta el panorama es un poco más confuso. La investigadora comenta que en este momento es muy difícil inferir si las maquinarias activarán a sus electores para la segunda vuelta. En teoría, el comportamiento de un legislador, que en general son los jefes de estas estructuras políticas, cambia diametralmente cuando hace parte del gobierno o de la oposición, ser del oficialismo trae mayores ventajas. En esta lógica, los representantes tendrían incentivos para moverse hacía uno de los dos candidatos y ayudarlo a conseguir la mayoría absoluta el próximo 17 de junio. Sin embargo, no hay certeza sobre si los miembros del partido van a acatar la decisión de los Directorios partidistas. Más aún, si se generan alianzas políticas que generen rupturas y divisiones internas.

Más allá de la elección la tarea es construir alianzas y tender puentes

Frente a la necesidad de construir alianzas y afianzar algunas relaciones políticas, Montilla comenta que este será un camino necesario para ambos candidatos pues ninguno cuenta por sí mismo con el apoyo necesario en el Congreso, tal y como ha sido electo para la próxima legislatura.

En este sentido, es importante tener en cuenta que el balance de fuerzas en el Congreso es un indicador de la capacidad que tendrá el presidente para desarrollar su agenda. En el caso de Duque el porcentaje de escaños con el que cuenta el Centro Democrático, más las alianzas que se han tejido con el Partido Conservador, el Partido Liberal y algunos miembros del Partido de la U, aumentan su margen de negociación y, por ende, la capacidad que va a tener para aprobar sus propuestas. En el caso de Petro, los pocos escaños que ganaron la lista de los Decentes y el movimiento Mais lo obliga a tender puentes programáticos con otros partidos, con los que al parecer tienen puntos comunes y aun así no tendría mayorías. Así las cosas, la investigadora comenta que Petro tiene dos retos, el primero de ellos es convencer a otros grupos políticos que, si bien no representan posturas opuestas a las suyas, tampoco se han mostrado afines a apoyar su candidatura. El segundo, es superar su dificultad para formar consensos, y así lograr mantener las alianzas durante todo el período legislativo.

Por otro lado, también es importante tener que cuenta que si bien, en los sistemas presidencialistas, el Ejecutivo cuenta con herramientas “alternativas” para gobernar sin mayorías, el uso reiterativo de decretos con fuerza de ley, por ejemplo, no es la estrategia más saludable para la democracia.

Entre el abstencionismo, el voto en blanco o el voto útil

Tras las declaraciones de Sergio Fajardo y Humberto De la Calle en las que manifestaron que su voto sería en blanco, al no verse representados en ninguna de las dos opciones que hay para elegir en segunda vuelta, nos preguntamos si en este escenario electoral nos enfrentaríamos a un abstencionismo significativo. Sobre esto, la experta comenta que hay una abstención estructural, un grupo de personas que no creen en las elecciones, que consideran que su voto no cambia las cosas y que se gobierna para una minoría, este porcentaje no cambiará de opinión y difícilmente participará en la segunda vuelta. En otros casos, la abstención es coyuntural y esta proporción es la que puede variar. El debate político, la satisfacción que sienta cada ciudadano con su entorno (su vida, su trabajo etc.) pueden estimular o frenar su deseo de votar. Algunos ciudadanos pueden tener una percepción de impotencia, porque sienten que ninguno de los dos candidatos los representa y deciden no salir a votar. Otros se inclinarán por el voto en blanco para manifestar su inconformismo. También, los ciudadanos pueden optar por un voto en contra de Duque o de Petro, no porque se identifiquen con sus propuestas, sino simplemente para que no gane el otro. Todos estos son factores que pueden incidir en el numero efectivo de personas que salgan a las urnas y hagan ejercicio de su derecho al voto, por lo que establecer si el abstencionismo va a aumentar o disminuir sólo lo sabremos cuando cierren las urnas y se realice el respectivo conteo.