Contamos con muy escasa cooperación internacional

Dos ‘pesos pesados’ de la ciencia económica en Colombia, José Antonio Ocampo y Beethoven Herrera pusieron de presente los escasos niveles de la cooperación internacional con los que cuentan actualmente países emergentes como Colombia, para atender los múltiples desafíos que impone la pandemia del Covid 19.

Sus puntos de vista fueron expuestos durante el Conversatorio virtual “Cooperación financiera internacional PosCovid-19”: ¿puede América latina superar la pandemia sin cooperación internacional?”, organizado por la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

Ocampo, exministro, exdirector de Cepal y actual profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York) y Herrera, profesor emérito de las Universidades Nacional y Externado de Colombia, sostuvieron que a diferencia de la crisis de 2008 y 2009, los organismos financieros internacionales disponen e invierten recursos que se consideran muy limitados para que los países puedan sortear la situación del momento.

Al analizar los frentes diversos y complejos que los gobiernos deben atender, los expositores dijeron que si bien ante la urgencia todos deben escudriñar de manera concienzuda las posibilidades de crédito internacional, porque no hay más remedio a corto plazo, deberán realizar un viraje de política económica que implique estímulo a la producción local, reindustrialización e impulso al sector exportador.

Tras reconocer que el comercio ha dejado de ser fuente de dinamismo de la economía, José Antonio Ocampo vaticinó una caída de entre el 13 y el 32 por ciento de dicho sector en Colombia por efecto de la pandemia. Asimismo estimó que la caída del PIB puede acercarse al 4% y que el aumento de la pobreza estará entre 4 y 5 puntos, en el país.

El exministro invitado por el Externado, hizo un análisis pormenorizado de la situación actual de las modalidades crédito de organismos internacionales y de las posibilidades que Colombia tiene de acceder a algunas líneas.

Igualmente en su análisis destacó como en Estados Unidos se ha desarrollado una política económica agresiva, centrada en el interior del país, en detrimento de los recursos para el exterior.

Luego de echar de menos la existencia de alivios económicos para enfrentar la crisis por parte de la banca privada, el profesor Herrera opinó que los créditos aprobados y los desembolsos de entidades como el Fondo Monetario Internacional son insignificantes.

De igual manera cuestionó la idoneidad moral de instituciones como el FMI, que no han sido capaces de medir los costos sociales de sus imposiciones de política económica en los países. También calificó de estrecha la visión de estas entidades que se han arrogado la condición de ‘pontífices’ de la economía al no ocuparse de asuntos tan acuciantes como la financiación de proyectos de energías limpias, y otras iniciativas similares.

Asimismo, puso de presente los casos de corrupción no solo de directivos del FMI y del Banco Mundial sino de jefes de Estado, especialmente dictadores como Pinochet y Videla, que desviaron recursos de la cooperación internacional hacia cuentas personales con afectación para la economía en Chile y Argentina.

Con respecto a Colombia, Herrera coincidió con Ocampo en la necesidad de impulsar la producción nacional y solucionar la situación de la propiedad de la tierra donde el 51% de los predios carecen de títulos y, en esa medida, no existen jurídicamente.

De otro lado, ambos expositores cuestionaron el actual sistema de cooperación por su inoperancia y señalaron que es el momento de tomar decisiones conjuntas y consensuadas entre los países, para defenderse de la crisis económica que se avecina y que magnificará la situación social en la región latinoamericana.

Herrera concluyó que la mejor cooperación es el comercio justo y la inversión sostenible y subrayó que el país necesita en estos momentos deponer las diferencias, protegerse de la violencia y enfatizar su propia dinámica y sus propios recursos.